Beauties-Logo-2.jpg
  • YouTube
  • Facebook
  • Instagram

©2019 by Viviana Greco

“En la vida, todo es aprender y aceptar desafíos”

En su persona se fusionan las culturas argentina e italiana. Viviana es modelo, conductora, actriz y crítica de cine. Vivió mucho tiempo en Italia y hoy, de vuelta en su país natal, habla de su trayectoria y sus ambiciosos proyectos.

 

Viviana Greco nació en Paraná. Integrante de una familia numerosa de raíces italianas, terminó sus estudios secundarios y decidió mudarse a París. Tenía 18 años y un sueño que esperaba ser concretado: quería ser modelo. No le faltaba belleza ni elegancia, mucho menos ganas de afrontar nuevos desafíos, así que con el apoyo de su familia firmó contrato con una agencia y empezó una exitosa carrera. Hoy, cuenta historias de italianos que se radicaron en Argentina tras la Segunda Guerra Mundial.

¿Por qué elegiste ser modelo?

En los años 90 todas las chicas querían ser modelo. A mí me gustaba el mundo de la moda pero lo que quería era viajar, conocer. Siempre estaba con el globo terráqueo y las enciclopedias, porque en ese momento no había internet como ahora. Me pasaba horas mirando imágenes de los distintos países del mundo, que por suerte pude ir conociendo durante todos estos años.

¿Qué lugares te llevó a conocer tu profesión?

Después de París, viví en Italia. También estuve en Estados Unidos y me fui a trabajar a Tokio cuando tenía 20 años. Además, hice producciones en Tailandia e Indonesia. En cada lugar donde viví pude ir aprendiendo un montón de cosas. Soy muy inquieta y creo que hay que tener objetivos. De eso se trata, de ir haciendo cosas y perfeccionándose donde la vida te lo permita.

¿Y cómo te llevás con los idiomas?

De italiano sabía algo y lo fui perfeccionando estando allá. Francés no sabía, pero aprendí en París. Considero que es súper importante vivir en un país y tratar de comunicarte en ese idioma. Ahora estoy estudiando portugués y también hablo inglés, que me sirve para comunicarme en todos lados. Me cuesta el alemán, pero algo manejo. Chino, en cambio, nunca aprendí… ¡me parece muy difícil!

Además de ser modelo, te fuiste formando en distintas disciplinas.

Sí. La moda me gustaba, pero también quería hacer otras cosas así que hice cursos de arte dramático y estudié crítica cinematográfica, porque me apasiona el cine italiano. He hecho tuve participación en películas, pero lo que más me gusta es conducir. Me apasiona descubrir historias, siento que me abre mucho la cabeza. Hoy en día el showbusiness es muy amplio: el mundo del espectáculo te propone hacer muchas cosas y así es como vas aprendiendo. En la vida todo es aprender y aceptar desafíos: lo interesante de este trabajo es que no es monótono, ¡no te podés aburrir!

Llevás adelante un proyecto muy ambicioso. ¿De qué se trata?

Estoy en Buenos Aires haciendo un programa para la televisión italiana sobre la inmigración, con todas las asociaciones y colectividades que hay en la Argentina. Hago las entrevistas y estoy incursionando en la producción ejecutiva. El programa consiste en una serie de entrevistas con la gente que vino después de la Segunda Guerra Mundial o antes. La idea es unir a quienes están acá con sus parientes y mantener las costumbres regionales (gastronómicas, dialécticas, culturales). Nuestra Argentina es tierra de inmigrantes, más que nada italianos, así que tengo mucho trabajo. Ya estuve en Rosario y Mar del Plata, donde me fue muy bien porque allá hay todo tipo de colectividades que funcionan como clubes donde la gente va, se encuentra, comparte, juega a las cartas, hace peñas, bailes. Son ambientes sanos donde pueden llevar a sus familias y están todos acompañados. Debo decirte que en Italia hay mucha curiosidad por conocer la historia de los inmigrantes que vinieron hacia Argentina.

¿Qué tenemos de los italianos?

La mayoría de los italianos que vinieron en esa época tenían mucho amor por el trabajo y el respeto por la fuente laboral: eso es lo que me recalcan las personas con las que he hablado. Vinieron a cultivar la tierra, trabajar y crecer, todo a base de sacrificio. Es importante que eso que ellos vivieron lo transmitan a las nuevas generaciones. Yo creo que los argentinos heredamos las cosas buenas y malas, ¡como por ejemplo lo de ser charlatanes! (risas), pero los valores están y se destaca el amor por la familia.

Tenés raíces italianas y un vínculo muy fuerte con su cultura. ¿En qué creés que se refleja?

Mis abuelos eran italianos y cuando era chica me contaban historias. Recuerdo también haber escuchado mucha música desde pequeña, y estando allá pude revivir todo eso. La verdad es que me sentía como en casa, como si había nacido allá. El hecho de haber hecho muchas amistades fortaleció ese sentimiento.

¿Tenés más amigos allá que acá?

Si, muchos más. Antes venía muy poco, sólo una o dos veces al año a hacer campañas de marcas nacionales. La mayoría de mis amigos están en Italia, Francia y Roma, porque cuando estudié generé muchos lazos. Mi mejor amiga está en Milán y es productora de cine. Las redes sociales me mantienen conectada con todos ellos y ahora estoy conociendo más gente de mi país.

Eras chica cuando te fuiste. ¿Cómo fue ese proceso?

En la carrera me fue bien porque creo que cuando uno tiene una buena educación, valores y sabe lo que quiere, va por ese camino. Por suerte trabajé desde el primer momento en lo que me gustaba. Siempre fui buscando nuevos caminos, para no limitarme y ampliar por mí misma los aprendizajes. Tal vez era muy jovencita, pero me sentía grande porque era bastante madura. Además, creo que hay que vivir cada momento en la edad que te toca. Me fui muy joven y mi familia siempre me apoyó desde acá, brindándome toda su confianza.Nos comunicábamos muy poco, eso sí, porque al principio no se usaba el celular.

¿Te informabas sobre lo que pasaba en tu país y en tu ciudad?

Eso fue difícil. No había la comunicación que hay ahora con las redes sociales y ojalá hubiera existido porque eso me hubiera ayudado a sentirme más cerca. Con mi familia hablaba una vez por semana, recién al año de estar allá me pude comprar un celular. Vivir en Japón me costó mucho: no me enteraba lo que pasaba en el país porque en el noticiero no mencionaban nada de acá. Me compraba diarios españoles, porque no enterarte de lo que pasa es bastante duro.

¿Qué es lo más lindo que te dejó el modelaje?

Me permitió conocer mucha gente, además me gusta mucho el glamour. Es un mundo superficial y efímero, pero tiene sus cosas buenas. Cuando era chica a Paraná no llegaban revistas de afuera y no había el flujo de información que hay ahora. Allá pude aprender cómo cultivar la elegancia, el saber vestirme, el buen gusto. Me divierte mucho poder asesorar a mis amigas, que cada tanto me consultan. Creo que cada mujer se puede sacar partido si encuentra su estilo en la vestimenta, el maquillaje y el peinado. No sirve copiar: cada una debe ir de acuerdo a su personalidad. Es divertido vestirse y combinar ropa: es un juego para nosotras.

¿Cómo definirías a la elegancia?

Creo que la elegancia de una mujer no tiene que ver con el lujo: podés tener una prenda muy cara y no ser elegante si combinaste mal los zapatos o no supiste elegir bien los complementos. La elegancia se adquiere y la ropa cara no siempre es la mejor. Es eso de saber combinar, saber llevar una prenda. Hay que saber jugar yencontrar el estilo propio. El mío es el clásico y romántico.

Entrevista realizada por María Belén Bustamante para el sitio web Mujeres Divinas.

29 febrero 2016